Mucha, mucha clase, arte, genio, locura y por supuesto, calidad Pata Negra. Los hermanos Amador, combinación irrepetible que desde las 3.000 viviendas de Sevilla, aprendieron lo que no se aprende en las escuelas de música, a ser libres. Flamenco, blues, jazz, improvisación y magia. Fijaos como disfrutan desde los Reales Alcázares de Sevilla.
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